Si quieres de verdad ser grande, construye siempre.

Un monje apunto de ser asesinado solicito a su verdugo una última voluntad: “Ves la rama de aquel árbol” le dijo “Córtala con tu machete”, el asesino obedeció y la rama cargada de flores cayó al suelo, el monje le pidió entonces “Ahora pégala para que vuelva a vivir y dé frutos”, el criminal se quedo confundido sin poder cumplir con la ultima voluntad del monje, entonces este se incorporo lo señalo con el dedo índice y le hablo muy fuerte viéndolo a la cara, “Piensas que poderoso porque destruyes y matas pero eso cualquier necio puede hacerlo, escúchame bien, si quieres de verdad ser grande construye, construye siempre!”.